¿Tan difícil es?

¿Es tan difícil como dicen tener una verdadera democracia participativa? Yo creo que no. No soy un experto en la materia (ni pretendo serlo) solo soy un ciudadano de a pie más al que no le parecen convincentes los argumentos de los políticos (y algunos otros sectores) sobre que la democracia actual tiene sus fallos pero que es el mejor sistema posible. Ilustraré un breve ejemplo para que sirva de muestra, ya que deberán ser manos más capaces que las mías las que finalmente planifiquen algo parecido o que persiga el mismo fin y que pueda ser viable.

La democracia ateniense o simplificando bastante, a mano alzada, donde cada ciudadano tiene un voto de igual valor al del resto, pasa por ser  inviable en la sociedad actual, ya que en la antigua Grecia el número de ciudadanos que podían votar en las Polis era muy reducido, lo suficiente para que entraran en una plaza grande. Hoy en día, con un estado de millones de habitantes esto sería lógicamente imposible. ¿Pero y si metemos las nuevas tecnologías de la información en la ecuación?¿No sería perfectamente factible, me atrevería a decir incluso sencillo, utilizando las maravillas electrónicas de las que disponemos? Vamos a verlo.

Imaginaos un canal de televisión público en el que se va informando religiosamente todo lo negociado por nuestros administradores-legisladores-consejeros (el político actual ya no existe, son funcionarios elegidos por oposición sin poder alguno más que el de configurar, presentar y gestionar los acuerdos y propuestas de ley que más tarde serán votados por los ciudadanos desde sus casas.) no solo en forma de imagen para retransmitir las negociaciones, si no con una especie de “teletexto” en el que se podrán consultar los borradores o documentos presentados para su aprobación. Hasta aquí contamos con el canal para la información al ciudadano.

Imaginaos un día estipulado para el voto, por ejemplo, los domingos a partir de las 20:00 hasta las 2:00 de la mañana, en el que sencillamente accedemos a una página web del estado en la que mediante nuestro DNI electrónico (ya en funcionamiento) nos identificamos y procedemos a votar lo que nos parece adecuado de la lista de acuerdos, leyes y propuestas que nos presentan nuestros administradores.

Sencillo ¿no?.

Seguramente este ejemplo de trazo grueso tendrá muchos fallos, como podría ser la seguridad informática ante el pucherazo (Aunque no creo que fuese muy difícil de solucionar con una inversión estatal en ese sentido, con el precio de un Aeropuerto fantasma probablemente sobraría) u otros de diversa índole, confió en que fácilmente solucionables para la especie que puso un pie en la Luna.

Creo que con algún sistema parecido y desde la comodidad de nuestras casas nos sería posible tener una verdadera democracia en la que las cosas se decidirían realmente en beneficio del pueblo. Para ello no se me escapa que el pueblo debería gozar de una educación independiente, digna y universal que estimule el análisis crítico de cualquier tema y que enseñe al ciudadano a serlo y a juzgar sociocultural, política, judicial y económicamente lo que es mejor para él y su Nación-Estado. Así eliminaríamos a la “Casta” actual de politicuchos corruptos que nos gobierna (con los miles de millones de gasto que conlleva) y se tendrían a disposición del ciudadano todos los datos referentes a las cuentas del estado. También se borraría de un plumazo la influencia de los lobbies, excepto la que pudieran mantener a través de los medios de comunicación, no mucha si quienes los ven están bien educados. Quién no quiera ejercer su derecho al voto, que no lo ejerza, derogando así en sus vecinos su poder de decisión.

No se me escapa que tendrían que cambiar muchas cosas socialmente, sobre todo, como ya he mencionado antes, la educación. Lo más importante para cualquier estado y que, con todos mis respetos a los miles de profesores que ejercen su profesión, a día de hoy es una mierda. Con una educación que crea analfabetos expertos en sintaxis, que olvidan lo leído al pasar página, en la que el pensamiento crítico no se estimula, o en la que simplemente se instruye a herramientas humanas para hacer su trabajo, para apretar una tuerca y ya está, sin hacer que se pregunten para que sirve el conjunto, seguramente pocos votarían. Sería demasiado aburrido mantenerse informado de lo que de verdad te interesa, tu calidad de vida, que va a ser de ella y como mejorarla. Mucho mejor ver Sálvame con el babero puesto y el cerebro anestesiado, dejándose llevar como Ricardo Reiss en sus odas, dejándose llevar… pero al matadero.

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Los Crímenes de Vilafont.

Voy a estrenar este blog con un breve comentario sobre un libro que acabo de terminar de leer y a cuya autora sigo en tweeter. El libro es los Crímenes de Vilafont de Magui Cabral.

Yo lo calificaría de “thriler rural” ya que casi la totalidad de la acción se desarrolla en el ambiente bucólico de un pequeño pueblecito llamado Vilafont, y, a parte la trama general que gira en torno a un crímen y que la autora lleva y soluciona con bastante maestría, dejando pequeñas pistas aquí y allá destinadas a que puedas imaginar que és lo que ha pasado, pero no seas capáz de afirmarlo con seguridad hasta el final de la novela en el que todo ve la luz y queda aclarado.

A parte de la pericia en ese aspecto de la novela, encontramos lo que a título personal es lo que más me ha gustado: la ambientación. Es una novela que respira infancia por lo cuatro costados. Cualquiera que haya veraneado en un pequeño pueblecito de España en su tierna infancia se verá trasportado de nuevo a esas situaciones, esos olores, esa calma chicha, esa sencillez y a veces sordidez y crudeza vestidas con ropas de normalidad que pueblan estas pequeñas comunidades. Ese costumbrismo que impregna la novela le da una profundidad muy atractiva para mí y le añade el punto de las buenas novelas.

Para terminar esta pequeña reseña, decir que el libro es recomendable y os hará pasar un buen rato si os gustan los libros de asesinatos. De lectura ágil y amena con bastantes y buenas reflexiones diseminadas por la novela, recompensa con creces los 0,95 euros que cuesta en Amazon. Un saludo a todos y hasta la próxima.